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12.10.13

Timidez


Se ilusiona.
El miedo le embarga,
su lápiz concluye la oración.
 
Tiene seca la boca,
tiene cansada la intención.
Reinicia su conciencia un millón de veces,
vuelve al lugar de siempre,
ensaya de nuevo la misma canción.
 
La mira por millonésima vez y suspira.
En su interior sólo hay silencio,
las palabras flotan en el vacío.
 
Cae la duda y un misterio de amores;
es un imbécil que nunca habló.

3.3.13

Torero

 
Con su traje color pastel
y bordado en hilos dorados
sale a la arena el torero;
la bestia,
a luchar contra la bestia
que en la manga espera.
 
Aparece el toro y arremete
contra la tela colorada y ligera
que el torero porta en su mano
cual motor de guerra.
 
El toro embravecido
secunda el plan del matador
quien espera la fatiga del bovino
con la espada en dirección.
Primero clava las banderillas
en el dorso del torito:
dos blancas y dos azules;
y el ensangrentado cae al piso.
 
Jadeante se halla la bestia
(cada vez menos bestia).
 
El torero, por su parte,
en su posición de caballero erguido,
luce remilgado sus zapatillas
pero el amor de su dios ha perdido.
 
El hombre se hinca sobre la arena
y emite su plegaria perversa:
un “Ole” se escucha en la gradería
aunque la culpa no sea de ésta.
 
De una estocada,
el torero,
venció al toro pardo:
el ingenuo de casta presunta.

18.12.12

Eterna

La soledad corre por el pasillo
de la sala al corredor,
de la cocina al cuarto de pilas.
Ya no tiene caso detenerla
no escucha lo que se le dice
y se escabulle por cualquier orificio.

La casa está muerta,
por la chimenea bota el hedor
de la podredumbre que encierra.

La música es eterna
como eterna es la amargura,
como eterna es la espera.

11.11.12

Las visitas



Vinieron y sin avisar.
 
En la mañana llegó la primera,
al mediodía la segunda y
a la hora del café la tercera.
 
No trajeron pan ni galletas ni confites;
sólo vinieron sin avisar.
 
La primera atropelló al gato
y este dio un alarido.
La segunda derramó fresco sobre el mantel.
La tercera botó el florero.
 
Ninguna se disculpó.
 
En la noche durmieron juntas
en el suelo.
A la mañana siguiente
se sintieron adoloridas.
 
Todo por venir, 
y sin avisar.

3.11.12

Especies


Traídas desde Europa
en un pequeño navío.
Conquistaron las tierras,
los aires,
las aguas.
Se mezclaron con las bestias
y surgieron las razas puras.
Una veintena de botes
cruzan las aguas ahora,
esperan ver el milagro
de un nuevo paraíso
con criaturas exóticas
que no conocen a la reina.
Oh Dios
¿Por qué has creado tantos bichos?
Ahora los forasteros
deben enseñarlos a comer cuento.

11.3.12

El laberinto


Hallábase un misántropo en un laberinto:
quien quiera que sea, quien no quiere ser.
Me ahoga su situación y
abogo a mi entendimiento.
Me desploma una ofensa y caigo,
en la misma oquedad
donde estaba el miserable.
Clamo por ayuda, pero nadie
se apiña con desapacibles mortales;
desisto.

Estoy al límite de la desdicha.

Una maraña en mi raciocinio
es como un corpulento desabrido;
y sigo debajo del umbral.
Es mi voluntad perderme en ese barullo,
de amigos y vecinos no conocidos.
Quien intente seguirme
se perderá, de seguro;
aún estoy afuera, aguardando,
y los fulanos consideran que estoy perdido.
Pobres, ellos que no saben que yo sólo espero;
una desgracia ajena
que me saque de esta cuestión.

No me internaré en lo oscuro
de ese infame laberinto,
me asusta el considerar
que haya alguien por ahí.
No voy a convertirme en un come hombres
porque sociopático no soy;
aunque filántropo no alcance a ser.

Ahí estaré
por un tiempo indefinido;
hasta que alguien por accidente
caiga al laberinto,
rendido.
No podré tolerar su desventura
y le socorreré. El desgraciado como retribución
me sacará del horrible caos
en el que no me encontraba metido.

22.10.11

Una roca









  


Eres como el algodón:
sencilla, un objeto y un adjetivo.

Estás siempre ahí:
en el rio, en la calle y en el jardín.

Parece que estás cansada:
no te mueves, no sonríes y no hablas.

Muchos se aprovechan:
te pisotean, te escupen y te patean.

Yo te recogí un día:
te limpié, te llevé y te admiré.

El tiempo pasó:
te olvidé, me olvidaste y nos olvidamos.

Alguien más te tomó:
no te negaste, te gustó y me engañaste.

Luego él te dejó:
sufriste, lloraste y volviste.

Él no sólo te dejó:
te humilló, te ensució y te lanzó.

Yo te vi venir:
triste, descuidada y fulminante.

Traté de atraparte:
tropezaste, no me viste y me golpeaste.

El golpe fue mortal:
corazón, amor y sentimiento.

Volverás de donde viniste:
al rio, a la calle y al jardín.

No te odio:
te amé, te amo y te amaré.

Te espero en otro rio:
perfilada, limpia y modesta.

Pero te noto:
dura, áspera y orgullosa.

Aún así pienso:
eres bella, única y te amo.

22.9.11

Llorona


Qué difícil es
vivir una agonía,
el ser que amaste fue
la víctima de tu mentira.

No quiero ser mujer,
Un hombre con temor;
cuando te veré
en el rio de la condenación.

No quiero llorona hacer,
no quiero, ayúdame;
dejarte en el lugar
donde mueres cada vez.

Tu lamento: me causa dolor.
Tus lágrimas: desangran mi corazón,
no me dejes por favor
morir sin tu amor.

Llorona,
ya no llores más;
Llorona,
y déjame encontrar.

La manera de detener
tus lágrimas y de ser
un esclavo más
que te ayude a buscar.

Al hijo que has perdido
por tu desasosiego,
por haber seguido el camino
que no lleva al cielo.

Tu decisión: generó tal pena,
mi amor: no comienza aun.
Quiéreme y ven conmigo
así tendrás un destino.

Llorarás,
un terrible dolor;
llorarás,
hasta que encuentres otro amor.

Inmortal te hizo lo injusto
para que llores sin parar,
por eso traigo el indulto
que te hará regresar.

Al mundo de la felicidad
que te privaste tanto tiempo,
pero antes debes entrar
a mi corazón que te grita: siento.

Déjame ser ese hombre,
no importa si yo muero;
evita preguntar mi nombre
y te cuento mi desvelo.

Tu pasado: ya no importa más.
Tu llanto: no nos molestará.
Vámonos de este lugar
para formar nuestro hogar.

Llorona, creo que me equivoqué
por dar mi todo a ti.
Llorona, ya no te veré
pues otro amor te tiene aquí.

27.8.11

Rosa negra


Tú alma se refleja
y el lago se abruma,
la noche se queja
por no ver la luna.

Tú sombra te cayó encima,
la luz no te toca,
y una rosa vecina
te besa la boca.

Veneno mortal expulsas
por tus crispadas espinas,
sufres pero te burlas
de quien intentase herirlas.

Es el poder de la finura
elegancia y sutileza,
una extraña ternura
que causa tristeza.

La sangre ves correr
y tus raíces se llenan
tan solo al beber
el mosto de quienes penan.

No es tu culpa que
te alimentes del dolor,
ni es tu deber
tener un color.

Tallo de mármol y hojas secas,
espinas de metal;
yo quieto y tú te acercas
a mis manos de imán.

Sí, eres negra
pero también hermosa.
Mi rosa negra,
mi flor preciosa.

12.10.10

Los diez mandamientos de un escritor. Mónica Montañés

1. Escribirás todos los días, muchísimas horas al día. La musa viene pocas veces y debe conseguirte frente a la máquina.

2. No te aburrirás nunca. La gente y las situaciones que para otros son fastidiosas, pueden convertirse en personajes o escenas.

3. Leerás toda tu vida. Así tendrás a tus maestros en la mesita de noche.

4. Tendrás un ego inmenso. Sólo así podrás creer que tienes algo que decir y que los demás tienen que leerlo o escucharlo.

5. Serás humilde pese a tu ego. Dejarás que tus personajes digan lo que ellos harían y no lo que tú quieras o necesites.

6. Perderás el miedo al ridículo, a la crítica. Hay que arriesgarse para no condenarte al silencio de la gaveta.

7. Escribirás y escribirás, pues el talento es una bendición, pero no sirve sin trabajo y siglos tecleando frente a la máquina.

8. Llevarás la ventana baja, la oreja parada, la mirada atenta. Si te encierras y no sabes por qué sufren o ríen los demás, correrás el riesgo de no reflejar a nadie en tus escritos.

9. Serás eternamente interrumpido, pues nadie ve tu trabajo como algo serio. Nadie molestaría a un cirujano en una operación. Pero que tú estés buscando un adjetivo es... irrelevante.

10. Escribirás porque te da la gana o por trascender, pero le conseguirás sentido a todo cuando lo hagas persiguiendo el sueño de llegarle aunque sea a un lector.